domingo, 11 de noviembre de 2012

12. Hombre Malo


La empuje con cuidado hacia adentro de la habitación.
- Oh por dios Grace, ¿Que te paso? - grito Corina dejando de hablar por el teléfono y acercándose a nosotras.
Grace no respondía, estaba privada por el llanto.
- Corina, búscale agua, trae algo de hielo también. - dije, viendo los brazos de Grace, tenia moretones por todo al rededor de ellos.
Cuando quito las manos de su rostro, me espante, estaba muy golpeada, su nariz sangraba, y tenía ambos ojos morados.
- ¿Que ha ocurrido? - le pregunte, verla así me había alterado.
- Saúl.- ella empezó a llorar de nuevo y se sostenía el tabique de la nariz. - No sé que le paso, yo estaba viendo las fotos de su celular cuando él se acerco a mí y empezó a golpearme.
Ella lloraba como una niña y yo la abrace.
- Debemos denunciarlo. - le dije.
- No, yo lo amo Serena. - ella seguía llorando, esta vez con su cabeza sobre mis piernas.
Yo entendía que era amar a alguien tanto como para perdonar cualquier cosa, pero esto que le había sucedido a ella, esto era demasiado.
En ese instante entro Corina en la habitación, con un vaso de agua en una mano, y una bolsa de hielo en otra.
- Levántate. - le dije a Grace tomándola de la cintura, ella gimió, toque algo extraño cuando la agarraba, le levante suavemente la blusa, esta tenía una pequeña mancha roja, y al ver lo que tenia debajo de ella me estremecí era una herida abierta y alrededor de ella un gran hematoma.
- ¡Dios mío!, Grace, ¡¿qué te ha hecho?! Esto necesita sutura en este mismo instante. - señale el botiquín de primeros auxilios de nuestra habitación y Corina lo lanzo hacia mí.
Empecé a suturar la herida, y Grace gemía y sollozaba a la vez, Corina sostenía sus brazos, pero con mucho cuidado debido a que esos moretones que tenía en ellos se veían dolorosos.
- Diez puntos de sutura. -  le dije. - Esto es demasiado, lo denunciaremos.
- ¿Pero qué fue lo que ocurrió? - me murmuro Corina.
Mientras yo le contaba a Corina lo que Grace había relatado, ella miraba hacia la ventana.
- Ella no quiere que lo denunciemos. - concluí.
De pronto Corina volvió la mirada hacia mí.
- Creo que si me he enamorado. - dijo. - Pues casi no he prestado atención a lo que decías.
- ¡Corina! Esto es algo importante, a Grace la han golpeado. - le dije.
- Yo no hare nada. - dijo Grace desde donde estaba acostada.
 - ¿Donde estará ese desgraciado? ¡Lo voy a matar! - dije sin pensar.
- Cálmate Serena, no quiero que hagas nada. - dijo Grace, con tono de enferma.
- No puedo dejar que se salga con la suya. - replique yo.
- Déjala. - hablo Corina. - si ella no quiere hacer nada, nosotras no podemos hacer nada, fue su cuerpo el que golpeo.
- Pero eso es injusto. - dije.
- Todavía no entiendo porque te golpeo. - dijo Corina hablándole a Grace.
Yo me quede callada. Que un hombre golpeara a una mujer me parecía la cosa más horrible que podía pasar en el mundo.
Mi teléfono sonó, observe la pantalla, un nuevo mensaje de texto.
Hola Serena, muy buenas tardes, espero estés bien, te escribo para recordarte nuestro desayuno de mañana, cuídate.- Ángel
¡Dios santo! Era cierto, lo vería mañana, se me había olvidado por completo con todo lo que había pasado con Grace.
- ¿Quien te escribió? - pregunto Corina.
- Ángel. - dije yo, sentí un cosquilleo en mis mejillas.
Grace se sentó en la cama e hizo un gesto de dolor.
- ¿Que te dijo? - pregunto la chica golpeada.
- No lo sé, tú acuéstate, o no diré nada. - le dije.

12. Hombre Malo


La empuje con cuidado hacia adentro de la habitación.
- Oh por dios Grace, ¿Que te paso? - grito Corina dejando de hablar por el teléfono y acercándose a nosotras.
Grace no respondía, estaba privada por el llanto.
- Corina, búscale agua, trae algo de hielo también. - dije, viendo los brazos de Grace, tenia moretones por todo al rededor de ellos.
Cuando quito las manos de su rostro, me espante, estaba muy golpeada, su nariz sangraba, y tenía ambos ojos morados.
- ¿Que ha ocurrido? - le pregunte, verla así me había alterado.
- Saúl.- ella empezó a llorar de nuevo y se sostenía el tabique de la nariz. - No sé que le paso, yo estaba viendo las fotos de su celular cuando él se acerco a mí y empezó a golpearme.
Ella lloraba como una niña y yo la abrace.
- Debemos denunciarlo. - le dije.
- No, yo lo amo Serena. - ella seguía llorando, esta vez con su cabeza sobre mis piernas.
Yo entendía que era amar a alguien tanto como para perdonar cualquier cosa, pero esto que le había sucedido a ella, esto era demasiado.
En ese instante entro Corina en la habitación, con un vaso de agua en una mano, y una bolsa de hielo en otra.
- Levántate. - le dije a Grace tomándola de la cintura, ella gimió, toque algo extraño cuando la agarraba, le levante suavemente la blusa, esta tenía una pequeña mancha roja, y al ver lo que tenia debajo de ella me estremecí era una herida abierta y alrededor de ella un gran hematoma.
- ¡Dios mío!, Grace, ¡¿qué te ha hecho?! Esto necesita sutura en este mismo instante. - señale el botiquín de primeros auxilios de nuestra habitación y Corina lo lanzo hacia mí.
Empecé a suturar la herida, y Grace gemía y sollozaba a la vez, Corina sostenía sus brazos, pero con mucho cuidado debido a que esos moretones que tenía en ellos se veían dolorosos.
- Diez puntos de sutura. -  le dije. - Esto es demasiado, lo denunciaremos.
- ¿Pero qué fue lo que ocurrió? - me murmuro Corina.
Mientras yo le contaba a Corina lo que Grace había relatado, ella miraba hacia la ventana.
- Ella no quiere que lo denunciemos. - concluí.
De pronto Corina volvió la mirada hacia mí.
- Creo que si me he enamorado. - dijo. - Pues casi no he prestado atención a lo que decías.
- ¡Corina! Esto es algo importante, a Grace la han golpeado. - le dije.
- Yo no hare nada. - dijo Grace desde donde estaba acostada.
 - ¿Donde estará ese desgraciado? ¡Lo voy a matar! - dije sin pensar.
- Cálmate Serena, no quiero que hagas nada. - dijo Grace, con tono de enferma.
- No puedo dejar que se salga con la suya. - replique yo.
- Déjala. - hablo Corina. - si ella no quiere hacer nada, nosotras no podemos hacer nada, fue su cuerpo el que golpeo.
- Pero eso es injusto. - dije.
- Todavía no entiendo porque te golpeo. - dijo Corina hablándole a Grace.
Yo me quede callada. Que un hombre golpeara a una mujer me parecía la cosa más horrible que podía pasar en el mundo.
Mi teléfono sonó, observe la pantalla, un nuevo mensaje de texto.
Hola Serena, muy buenas tardes, espero estés bien, te escribo para recordarte nuestro desayuno de mañana, cuídate.- Ángel
¡Dios santo! Era cierto, lo vería mañana, se me había olvidado por completo con todo lo que había pasado con Grace.
- ¿Quien te escribió? - pregunto Corina.
- Ángel. - dije yo, sentí un cosquilleo en mis mejillas.
Grace se sentó en la cama e hizo un gesto de dolor.
- ¿Que te dijo? - pregunto la chica golpeada.
- No lo sé, tú acuéstate, o no diré nada. - le dije.

sábado, 10 de noviembre de 2012

11. Algo Horrible


¡Me acababa de invitar a tomar un café! «No me gusta el Café» Pensé. No importaba que no me gustara el café, podía tomar otra cosa ¿no? Sería el miércoles... Estábamos a Lunes, solo faltaba un día.
Claro, pero sabes que no tomo café.-Serena Le respondí.
En seguida recibí una respuesta.
Oh, es cierto, bueno, no tomemos un café, tomemos un desayuno, Te espero en la Cafetería El Rinconcito a las 9am, debes saber dónde está. -Ángel
No podía creerlo, me estaba invitando a desayunar con él, eso era fantástico, Corina y Grace morirían cuando les contara eso.
Por supuesto que sabia donde quedaba la Cafetería El Rinconcito, era una de las mejores cafeterías de toda la ciudad, y él me acababa de invitar a comer allí.
Le enviaría el último mensaje de la noche:
Si, se donde esta, hasta entonces.-Serena
Apague la luz de la habitación y me dormí, mañana seria otro día.
 Algo Horrible  
Al levantarme me di una ducha rápida, y me vestí para salir a caminar.
Caminar era algo que hacía muy a menudo cuando tenía días libres en la universidad, después de que este mes terminara, sería difícil hacerlo, debido a que me regresaría a mi ciudad, y allá las temperaturas del ambiente eran demasiado altas como para hacer eso.
Mientras caminaba me encontré con Corina que venía caminando como si fuera toda una modelo.
- Hey Serena. - grito ella.
- Ya estoy aquí. - le dije haciéndole un gesto de que bajara la voz. - ¡No vas a creer lo que tengo que contarte!
- Y tú no creerás lo que yo te contare. - dijo, en sus ojos se expresaba un tenue destello, algo que nunca había observado.
- Pero lo mío quiero contárselos a Grace y a ti al mismo tiempo... - dije yo.
- Serena, ahora hasta ahorras saliva. - dijo Corina riéndose.
Yo reí, ella me conocía demasiado, eso era lo que estaba haciendo en este momento, ahorrar saliva.
- Te contare yo. - menciono ella. - pero vamos a los dormitorios, necesito darme un baño.
Mientras caminaba me estaba dando cuenta de algo, Corina se estaba enamorando.
- Adoro la forma como camina. - decía. - Y el brillo de sus ojos verdes, cada vez que me mira a los ojos.
- Corina, estas enamorada. - le mencione.
- ¡Estás Loca! - grito entrando en nuestra habitación.
Ella se metió en el baño con la puerta abierta y comenzó a bañarse.
- Mike es muy guapo, eso es todo.- decía mientras se bañaba.
- Nadie que no esté enamorado dice que adora la forma en cómo camina esa persona. - le dije yo entre risas.
- ¿Por qué no? - grito ella desde el baño.
- Porque estar enamorado significa que te gusta todo su ser, la manera en como camina, la manera en como habla, la manera en cómo explica las cosas. - le explique.
- Si, Serena, deja de pensar en el Doctor.- me dijo, ya iba saliendo del baño envuelta en una toalla.
- Te dije que no le dijeras así, me incomoda un poco. - mencione.
- Hu-Hum. - murmuro ella mientras se vestía. - Tu lo llamas Ángel, pero yo y todos los que estamos estudiando medicina debemos llamarlo doctor.
- Ya nosotras no estamos estudiando medicina. - le recordé. - Falta menos de un mes para graduarnos.
- Bueno, basta, la cosa es que no estoy enamorada. - en ese instante su teléfono sonó. - Es él. - murmuro y luego contesto.
Mientras Corina hablaba por teléfono yo sentí unos golpes en la puerta de nuestra habitación, me acerque y sentí un llanto, al abrir la puerta estaba Grace, llorando tapándose la mayor parte de la cara, parecía que la habían golpeado.

10. Inesperado


Entramos a la biblioteca y yo le conté todo con lujo de detalles.
- ¡Esas chicas que los estaban viendo deben odiarte! - dijo ella, tomando un libro de la estantería de pasatiempos.
- Pero si nada interesante paso. - mentí, para mí todo fue interesante, pero no quería ser... Intensa.
- Es cierto, solo se abrazaron. - dijo y me guio para que nos sentáramos en una mesa.
- Le Enviare un mensaje, el dijo que lo llamara, pero le enviare un texto. - dije y tome mi teléfono.
Hey Ángel, este es mi numero. -SerenaJCD.
Eso fue todo lo que escribí, pero no hubo respuesta.
- Era mejor que le escribieras luego, dijiste que tenía una reunión. - me dijo Corina mientras salíamos de la biblioteca. - Por cierto Serena... Esta noche...
- ¿Que harás? - la interrumpí.
- No Dormiré esta noche en los dormitorios. - me dijo.
- ¿Donde dormirás? - pregunte.
- JAJAJA - ella rio. - Mike me invito a Salir, y dudo que esta vez me lleve a la habitación para que tú, "mi mama en acción", lo eche. - ella volvió a reír.
- Yo no soy tu mamá. - le dije.
- Actúas como tal. - las dos reíamos, yo sabía que era cierto.


Una Larga Noche
Me encontraba sola en la habitación, ya Corina se había marchado, no me quería preguntar qué haría, suponía que cenarían, luego pasearían tomados de la mano por algún sitio y luego terminarían en un hotel. Corina solía enamorar a muchos hombres, pero al final los abandonaba a todos por no sentirse... Enamorada de ellos.
Estuve durante toda la noche escuchando música y mirando hacia el techo.
Escuche el sonido de mi teléfono celular y lo tome, tenía un nuevo mensaje de texto.
Eh Serena gracias por el día de hoy, me ha hecho mucho bien hablar contigo, gracias también por el texto, ya tu numero esta registrado, cuídate. -Ángel
Quería responderle pero lo dejaría para después, como siempre dice Corina: hay que dejarlos sufrir un rato.
Ya eran las once de la noche y me sentía agobiada, ¿debía responderle?
- No le respondas, no lo hagas. - me repetía una y otra vez.
Subí el volumen de la música y me aproxime a cantar.
- Cuando lloras por un amor perdido. - cantaba. - y las lagrimas rompen tu corazón herido, no dejes que la debilidad te inquiete...
- Miro al espejo, recuerdo esa promesa y tu dulce presencia sigue junto a mí. - soy tan masoquista, escucho canciones que se parecen tanto a mí, bueno a nosotros, a Ángel y a mí.
Yo solo quería descubrir si él seguía queriéndome, y tenía menos de un mes para averiguarlo.
Le respondería, ya habían pasado dos horas, era una tortura suficiente ¿no?
Buenas Noches, sabes que no tienes porque agradecerme, también me ha hecho bien a mí. -Serena
Como me había dicho Corina, un mensaje despreocupado, sin ningún compromiso.
Estaba punto de dormirme, cuando llego un mensaje.
Bella, ¿podemos tomar un café el miércoles por la mañana? - Ángel.