domingo, 11 de noviembre de 2012

12. Hombre Malo


La empuje con cuidado hacia adentro de la habitación.
- Oh por dios Grace, ¿Que te paso? - grito Corina dejando de hablar por el teléfono y acercándose a nosotras.
Grace no respondía, estaba privada por el llanto.
- Corina, búscale agua, trae algo de hielo también. - dije, viendo los brazos de Grace, tenia moretones por todo al rededor de ellos.
Cuando quito las manos de su rostro, me espante, estaba muy golpeada, su nariz sangraba, y tenía ambos ojos morados.
- ¿Que ha ocurrido? - le pregunte, verla así me había alterado.
- Saúl.- ella empezó a llorar de nuevo y se sostenía el tabique de la nariz. - No sé que le paso, yo estaba viendo las fotos de su celular cuando él se acerco a mí y empezó a golpearme.
Ella lloraba como una niña y yo la abrace.
- Debemos denunciarlo. - le dije.
- No, yo lo amo Serena. - ella seguía llorando, esta vez con su cabeza sobre mis piernas.
Yo entendía que era amar a alguien tanto como para perdonar cualquier cosa, pero esto que le había sucedido a ella, esto era demasiado.
En ese instante entro Corina en la habitación, con un vaso de agua en una mano, y una bolsa de hielo en otra.
- Levántate. - le dije a Grace tomándola de la cintura, ella gimió, toque algo extraño cuando la agarraba, le levante suavemente la blusa, esta tenía una pequeña mancha roja, y al ver lo que tenia debajo de ella me estremecí era una herida abierta y alrededor de ella un gran hematoma.
- ¡Dios mío!, Grace, ¡¿qué te ha hecho?! Esto necesita sutura en este mismo instante. - señale el botiquín de primeros auxilios de nuestra habitación y Corina lo lanzo hacia mí.
Empecé a suturar la herida, y Grace gemía y sollozaba a la vez, Corina sostenía sus brazos, pero con mucho cuidado debido a que esos moretones que tenía en ellos se veían dolorosos.
- Diez puntos de sutura. -  le dije. - Esto es demasiado, lo denunciaremos.
- ¿Pero qué fue lo que ocurrió? - me murmuro Corina.
Mientras yo le contaba a Corina lo que Grace había relatado, ella miraba hacia la ventana.
- Ella no quiere que lo denunciemos. - concluí.
De pronto Corina volvió la mirada hacia mí.
- Creo que si me he enamorado. - dijo. - Pues casi no he prestado atención a lo que decías.
- ¡Corina! Esto es algo importante, a Grace la han golpeado. - le dije.
- Yo no hare nada. - dijo Grace desde donde estaba acostada.
 - ¿Donde estará ese desgraciado? ¡Lo voy a matar! - dije sin pensar.
- Cálmate Serena, no quiero que hagas nada. - dijo Grace, con tono de enferma.
- No puedo dejar que se salga con la suya. - replique yo.
- Déjala. - hablo Corina. - si ella no quiere hacer nada, nosotras no podemos hacer nada, fue su cuerpo el que golpeo.
- Pero eso es injusto. - dije.
- Todavía no entiendo porque te golpeo. - dijo Corina hablándole a Grace.
Yo me quede callada. Que un hombre golpeara a una mujer me parecía la cosa más horrible que podía pasar en el mundo.
Mi teléfono sonó, observe la pantalla, un nuevo mensaje de texto.
Hola Serena, muy buenas tardes, espero estés bien, te escribo para recordarte nuestro desayuno de mañana, cuídate.- Ángel
¡Dios santo! Era cierto, lo vería mañana, se me había olvidado por completo con todo lo que había pasado con Grace.
- ¿Quien te escribió? - pregunto Corina.
- Ángel. - dije yo, sentí un cosquilleo en mis mejillas.
Grace se sentó en la cama e hizo un gesto de dolor.
- ¿Que te dijo? - pregunto la chica golpeada.
- No lo sé, tú acuéstate, o no diré nada. - le dije.

12. Hombre Malo


La empuje con cuidado hacia adentro de la habitación.
- Oh por dios Grace, ¿Que te paso? - grito Corina dejando de hablar por el teléfono y acercándose a nosotras.
Grace no respondía, estaba privada por el llanto.
- Corina, búscale agua, trae algo de hielo también. - dije, viendo los brazos de Grace, tenia moretones por todo al rededor de ellos.
Cuando quito las manos de su rostro, me espante, estaba muy golpeada, su nariz sangraba, y tenía ambos ojos morados.
- ¿Que ha ocurrido? - le pregunte, verla así me había alterado.
- Saúl.- ella empezó a llorar de nuevo y se sostenía el tabique de la nariz. - No sé que le paso, yo estaba viendo las fotos de su celular cuando él se acerco a mí y empezó a golpearme.
Ella lloraba como una niña y yo la abrace.
- Debemos denunciarlo. - le dije.
- No, yo lo amo Serena. - ella seguía llorando, esta vez con su cabeza sobre mis piernas.
Yo entendía que era amar a alguien tanto como para perdonar cualquier cosa, pero esto que le había sucedido a ella, esto era demasiado.
En ese instante entro Corina en la habitación, con un vaso de agua en una mano, y una bolsa de hielo en otra.
- Levántate. - le dije a Grace tomándola de la cintura, ella gimió, toque algo extraño cuando la agarraba, le levante suavemente la blusa, esta tenía una pequeña mancha roja, y al ver lo que tenia debajo de ella me estremecí era una herida abierta y alrededor de ella un gran hematoma.
- ¡Dios mío!, Grace, ¡¿qué te ha hecho?! Esto necesita sutura en este mismo instante. - señale el botiquín de primeros auxilios de nuestra habitación y Corina lo lanzo hacia mí.
Empecé a suturar la herida, y Grace gemía y sollozaba a la vez, Corina sostenía sus brazos, pero con mucho cuidado debido a que esos moretones que tenía en ellos se veían dolorosos.
- Diez puntos de sutura. -  le dije. - Esto es demasiado, lo denunciaremos.
- ¿Pero qué fue lo que ocurrió? - me murmuro Corina.
Mientras yo le contaba a Corina lo que Grace había relatado, ella miraba hacia la ventana.
- Ella no quiere que lo denunciemos. - concluí.
De pronto Corina volvió la mirada hacia mí.
- Creo que si me he enamorado. - dijo. - Pues casi no he prestado atención a lo que decías.
- ¡Corina! Esto es algo importante, a Grace la han golpeado. - le dije.
- Yo no hare nada. - dijo Grace desde donde estaba acostada.
 - ¿Donde estará ese desgraciado? ¡Lo voy a matar! - dije sin pensar.
- Cálmate Serena, no quiero que hagas nada. - dijo Grace, con tono de enferma.
- No puedo dejar que se salga con la suya. - replique yo.
- Déjala. - hablo Corina. - si ella no quiere hacer nada, nosotras no podemos hacer nada, fue su cuerpo el que golpeo.
- Pero eso es injusto. - dije.
- Todavía no entiendo porque te golpeo. - dijo Corina hablándole a Grace.
Yo me quede callada. Que un hombre golpeara a una mujer me parecía la cosa más horrible que podía pasar en el mundo.
Mi teléfono sonó, observe la pantalla, un nuevo mensaje de texto.
Hola Serena, muy buenas tardes, espero estés bien, te escribo para recordarte nuestro desayuno de mañana, cuídate.- Ángel
¡Dios santo! Era cierto, lo vería mañana, se me había olvidado por completo con todo lo que había pasado con Grace.
- ¿Quien te escribió? - pregunto Corina.
- Ángel. - dije yo, sentí un cosquilleo en mis mejillas.
Grace se sentó en la cama e hizo un gesto de dolor.
- ¿Que te dijo? - pregunto la chica golpeada.
- No lo sé, tú acuéstate, o no diré nada. - le dije.

sábado, 10 de noviembre de 2012

11. Algo Horrible


¡Me acababa de invitar a tomar un café! «No me gusta el Café» Pensé. No importaba que no me gustara el café, podía tomar otra cosa ¿no? Sería el miércoles... Estábamos a Lunes, solo faltaba un día.
Claro, pero sabes que no tomo café.-Serena Le respondí.
En seguida recibí una respuesta.
Oh, es cierto, bueno, no tomemos un café, tomemos un desayuno, Te espero en la Cafetería El Rinconcito a las 9am, debes saber dónde está. -Ángel
No podía creerlo, me estaba invitando a desayunar con él, eso era fantástico, Corina y Grace morirían cuando les contara eso.
Por supuesto que sabia donde quedaba la Cafetería El Rinconcito, era una de las mejores cafeterías de toda la ciudad, y él me acababa de invitar a comer allí.
Le enviaría el último mensaje de la noche:
Si, se donde esta, hasta entonces.-Serena
Apague la luz de la habitación y me dormí, mañana seria otro día.
 Algo Horrible  
Al levantarme me di una ducha rápida, y me vestí para salir a caminar.
Caminar era algo que hacía muy a menudo cuando tenía días libres en la universidad, después de que este mes terminara, sería difícil hacerlo, debido a que me regresaría a mi ciudad, y allá las temperaturas del ambiente eran demasiado altas como para hacer eso.
Mientras caminaba me encontré con Corina que venía caminando como si fuera toda una modelo.
- Hey Serena. - grito ella.
- Ya estoy aquí. - le dije haciéndole un gesto de que bajara la voz. - ¡No vas a creer lo que tengo que contarte!
- Y tú no creerás lo que yo te contare. - dijo, en sus ojos se expresaba un tenue destello, algo que nunca había observado.
- Pero lo mío quiero contárselos a Grace y a ti al mismo tiempo... - dije yo.
- Serena, ahora hasta ahorras saliva. - dijo Corina riéndose.
Yo reí, ella me conocía demasiado, eso era lo que estaba haciendo en este momento, ahorrar saliva.
- Te contare yo. - menciono ella. - pero vamos a los dormitorios, necesito darme un baño.
Mientras caminaba me estaba dando cuenta de algo, Corina se estaba enamorando.
- Adoro la forma como camina. - decía. - Y el brillo de sus ojos verdes, cada vez que me mira a los ojos.
- Corina, estas enamorada. - le mencione.
- ¡Estás Loca! - grito entrando en nuestra habitación.
Ella se metió en el baño con la puerta abierta y comenzó a bañarse.
- Mike es muy guapo, eso es todo.- decía mientras se bañaba.
- Nadie que no esté enamorado dice que adora la forma en cómo camina esa persona. - le dije yo entre risas.
- ¿Por qué no? - grito ella desde el baño.
- Porque estar enamorado significa que te gusta todo su ser, la manera en como camina, la manera en como habla, la manera en cómo explica las cosas. - le explique.
- Si, Serena, deja de pensar en el Doctor.- me dijo, ya iba saliendo del baño envuelta en una toalla.
- Te dije que no le dijeras así, me incomoda un poco. - mencione.
- Hu-Hum. - murmuro ella mientras se vestía. - Tu lo llamas Ángel, pero yo y todos los que estamos estudiando medicina debemos llamarlo doctor.
- Ya nosotras no estamos estudiando medicina. - le recordé. - Falta menos de un mes para graduarnos.
- Bueno, basta, la cosa es que no estoy enamorada. - en ese instante su teléfono sonó. - Es él. - murmuro y luego contesto.
Mientras Corina hablaba por teléfono yo sentí unos golpes en la puerta de nuestra habitación, me acerque y sentí un llanto, al abrir la puerta estaba Grace, llorando tapándose la mayor parte de la cara, parecía que la habían golpeado.

10. Inesperado


Entramos a la biblioteca y yo le conté todo con lujo de detalles.
- ¡Esas chicas que los estaban viendo deben odiarte! - dijo ella, tomando un libro de la estantería de pasatiempos.
- Pero si nada interesante paso. - mentí, para mí todo fue interesante, pero no quería ser... Intensa.
- Es cierto, solo se abrazaron. - dijo y me guio para que nos sentáramos en una mesa.
- Le Enviare un mensaje, el dijo que lo llamara, pero le enviare un texto. - dije y tome mi teléfono.
Hey Ángel, este es mi numero. -SerenaJCD.
Eso fue todo lo que escribí, pero no hubo respuesta.
- Era mejor que le escribieras luego, dijiste que tenía una reunión. - me dijo Corina mientras salíamos de la biblioteca. - Por cierto Serena... Esta noche...
- ¿Que harás? - la interrumpí.
- No Dormiré esta noche en los dormitorios. - me dijo.
- ¿Donde dormirás? - pregunte.
- JAJAJA - ella rio. - Mike me invito a Salir, y dudo que esta vez me lleve a la habitación para que tú, "mi mama en acción", lo eche. - ella volvió a reír.
- Yo no soy tu mamá. - le dije.
- Actúas como tal. - las dos reíamos, yo sabía que era cierto.


Una Larga Noche
Me encontraba sola en la habitación, ya Corina se había marchado, no me quería preguntar qué haría, suponía que cenarían, luego pasearían tomados de la mano por algún sitio y luego terminarían en un hotel. Corina solía enamorar a muchos hombres, pero al final los abandonaba a todos por no sentirse... Enamorada de ellos.
Estuve durante toda la noche escuchando música y mirando hacia el techo.
Escuche el sonido de mi teléfono celular y lo tome, tenía un nuevo mensaje de texto.
Eh Serena gracias por el día de hoy, me ha hecho mucho bien hablar contigo, gracias también por el texto, ya tu numero esta registrado, cuídate. -Ángel
Quería responderle pero lo dejaría para después, como siempre dice Corina: hay que dejarlos sufrir un rato.
Ya eran las once de la noche y me sentía agobiada, ¿debía responderle?
- No le respondas, no lo hagas. - me repetía una y otra vez.
Subí el volumen de la música y me aproxime a cantar.
- Cuando lloras por un amor perdido. - cantaba. - y las lagrimas rompen tu corazón herido, no dejes que la debilidad te inquiete...
- Miro al espejo, recuerdo esa promesa y tu dulce presencia sigue junto a mí. - soy tan masoquista, escucho canciones que se parecen tanto a mí, bueno a nosotros, a Ángel y a mí.
Yo solo quería descubrir si él seguía queriéndome, y tenía menos de un mes para averiguarlo.
Le respondería, ya habían pasado dos horas, era una tortura suficiente ¿no?
Buenas Noches, sabes que no tienes porque agradecerme, también me ha hecho bien a mí. -Serena
Como me había dicho Corina, un mensaje despreocupado, sin ningún compromiso.
Estaba punto de dormirme, cuando llego un mensaje.
Bella, ¿podemos tomar un café el miércoles por la mañana? - Ángel.

martes, 13 de marzo de 2012

9. ¿Un Abrazo?


- Ummm... La Última Virgen. - menciono.- creo que lo escuche en la fiesta.

- ¿Qué? ¿Es en serio? - lo interrogue.

- Si, un par de chicas me preguntaron qué hacia hablando con la ultima virgen cuando me despedí de ti aquella noche. - el resoplo. - pero no te conocían, les pregunte quien era la última virgen, y dijeron: No sabemos cómo se llama, solo sabemos que la llaman así, y hace un momento hablabas con ella.

- Las chicas de la sección C, mis amigos suelen pasárselas con ellas, y dicen que ellas les preguntan por mí. - yo reí. - no entiendo su interés.

- ¿Por qué te llaman así? ¿Solo porque no vas a fiestas? - pregunto, yo sentí un ardor en mis mejillas.

Se escapo a través de mi boca una carcajada.

- Es que... Aun... - el me interrumpió, por la expresión de su rostro comprendí que el ya había caído.

- No puedo Creerlo. - el rio. - Serena de Jesús, tú aun eres virgen, interesante.

Yo me levante, odiaba que dijeran mi segundo nombre, aunque cuando él lo decía sonaba hermoso, pero se había burlado del hecho de que era virgen, y eso no lo permitiría.

- ¿Ah dónde vas? ¿He dicho algo malo? - me siguió mientras caminaba.

- Te burlaste. - gruñí.

- Claro que no, que seas virgen está bien, quiere decir que respetas tu cuerpo. - dijo, yo me detuve y lo mire a los ojos, el seguía siendo el mismo chico moreno, alto, fuerte, y siempre estaba colorado por el hecho de que tenía un problema con su sangre. - Hey, estas más alta.

- Si, tuve una especie de crecimiento retardado. - le dije.

Empecé a caminar de nuevo pero esta vez a paso lento, el iba justo al lado de mi. Observaba como todas las chicas que estaban en el campus nos miraban, y otras murmuraban.

- Ser virgen, no es nada malo, quien se case contigo tendrá la dicha de saber que lo esperaste, y lo más preciado de tu ser se lo darás a él. - « ¿Ángel, porque me estás diciendo todo esto? ¡Quiero que seas tú quien se case conmigo!» Pensé para mis adentros.

- Es dulce de tu parte que digas eso. - dije sin dejar de caminar.

¿Le debía recordar lo que me había jurado hacia siete años? ¿Debía recordárselo o debía quedarme callada?

- Es la verdad. - me dijo y sonrió.

Su sonrisa era como una puñalada directa a mi corazón.

- Bueno. - dije yo para romper el silencio.

- ¿Qué? - dijo él.

- Nada. - dije yo, y reí.

- Si eres tonta. - me dijo y se acerco un poco a mí, miro su reloj y luego volvió su mirada a mis ojos. - Dame un abrazo, tengo una reunión y debo irme.

¿El me había pedido un abrazo?

El se acerco mas a mí, y nos abrazamos, luego el tomo mi mano y me miro de nuevo a los ojos.

- Llámame, tienes mi número. - dijo y se fue caminando, miro un momento hacia atrás y me guiño un ojo.

Sentí de nuevo esas mariposas en el estomago que hacía años que no sentía.

Mi corazón estaba despertando después de un largo sueño, me sentía la bella durmiente, que después de cien años fue despertada por su príncipe azul.

Le envié un mensaje urgente a Corina preguntándole donde se encontraba, y enseguida que me llego su ubicación salí corriendo hacia allá.

Llegue a la biblioteca y Corina estaba esperándome en la puerta.

- ¿Donde está Grace? - le pregunte.

- Iba a verse con Saúl. - dijo, Saúl es el Novio de Grace. - ahora... ¡Cuéntame todo!

lunes, 12 de marzo de 2012

8. Cuando no sabes que Hacer


Yo las escuche discutir por unos minutos hasta que se cansaron, Corina decía que el amor era una basura, y Grace decía que el amor era la expresión del ser, que era hermoso.

- Corina, mira a Serena, es la perfecta demostración de que el amor existe, ha estado enamorada durante nueve años del mismo hombre, ¡Eso es grandioso! - dijo Grace acercándose a mí y abrazándome.

- Pero no es correspondido. - contesto Corina. - Cuando no es correspondido no es Amor, es una ilusión.

Corina es mi mejor amiga y siempre me sube la autoestima, pero en lo que de amor se trata es perversa, odia el hecho de que yo este enamorada, a veces llegue a pensar ¿Sera que Corina se está cambiando hacia el otro bando? Pero no era así, simplemente se preocupaba, ella es una experta en relaciones sociales, y en relaciones que no tengan nada que ver con el amor, ella dice que el amor no existe, que es solo un mito, y solía decir que yo solo sufría porque yo quería, porque si en verdad yo no quisiera sufrir no sufriría, pero se canso de decírmelo y nunca lo volvió a repetir.

Grace era la otra cara de Corina, era una de mis amigas más cercanas, y ella aunque estudiaba medicina al igual que Corina y yo, llevaba por dentro un espíritu de artista, amaba el amor, aunque no le fuera muy bien en él, ella lleva dos años con un novio que estudia arquitectura, pero suelen discutir mucho, y siempre vemos a la pobre Grace llorando, ella cree en lo insólito y en el destino, cree que todo lo que ocurre es escrito por una divinidad, y eso yo no lo dudaba, Dios es el que decide lo que va a ocurrir o no con nuestras vidas.

- Durmamos, son las tres de la mañana. - les pedí.

- Esta bien, es cierto, es muy tarde. - respondió Corina. - Buenas Noches muchachas.

Grace dormiría hoy en nuestra habitación, y incluso se había traído una bolsa se dormir.

Apague la luz, y me tape de pies a cabeza con la cobija.

Cuando no sabes que hacer

- Llámalo. - decía Corina mientras miraba por la ventana, hacia el campus.

- Mejor envíale un texto, será menos intenso. - decía Grace, que se encontraba al lado de mi sentadas en la orilla de la cama.

Yo tenía en una mano mi celular y en otra la tarjeta que me había dado Ángel el día de la fiesta, ya habían paso dos días, y mis amigas insistían en que debía escribirle.

- La cosa es que hables con él, tomen un café, charlen sobre los viejos tiempos. - dijo Corina acercándose a nosotras.

- Salgamos un rato, el aire fresco te hará pensar más claro. - dijo Grace mientras se levantaba de la cama.

Salimos del edificio de los dormitorios, y para mi sorpresa, justo en frente de nosotras, estaba Ángel, hablando con un grupo de estudiantes del primer semestre.

- ¿Estoy bien? ¿Me veo bien? - les pregunte a mis amigas.

- Esplendida. - murmuro Corina.

- Algo pálida. - dijo Grace.

- Eso ya es parte de ella Grace. - dijo Corina y rio.

Nos acercamos mas al grupo donde él se encontraba, y él me dirigió una mirada de saludo, se despidió de los estudiantes y se acerco a nosotras.

- Hola chicas, ¡Hola Serena! - dijo entusiasmado.

- Hola doctor. - dijeron Corina y Grace en coro.

- Hola Ángel. - dije yo. - y perdona tanta confianza.

- Tranquila, siempre la hubo entre los dos. - dijo él.

Las dos chicas que se encontraban conmigo se dirigieron una mirada entre las dos, y Corina jalo del brazo a Grace.

En un instante desaparecieron y Ángel me guio a sentarme en un banco cerca de la entrada de los dormitorios.

- Le he preguntado a media universidad si te conocían. - dijo y se le escapo una risa. - Parece que pasas desapercibida, cosa muy rara.

- Si preguntaste por mí a personas menores que yo o de otras secciones, seguro no me conocen, la única manera de que me conocieran es que fuera a todas las fiestas de la facultad de medicina. - dije.

- ¿No vas? - pregunto.

- La fiesta de hacen dos días fue la primera fiesta a la que voy en años. - le dije.

- Oh, ¿eso por qué? Estas en esta ciudad sola, nadie te vigila, o ¿sí? - pregunto.

- Nadie lo hace, solo he querido alejarme de esas cosas. - mencione. - mis amigas me llaman 'La ultima Virgen'. - Diablos ¿qué le dije? ¿Acaso estaba loca? - ¿que he dicho? - me tape la boca.

sábado, 3 de marzo de 2012

7. Una Primera vez Para Todo


Perfecto entre lo imperfecto

Luego del almuerzo, y también la cena, llego la noche, Corina y yo teníamos una invitada en la habitación, Grace, y estábamos viendo películas de terror.

- Es genial estar en la universidad cuando estamos de vacaciones. - murmuro Corina.

- No, ¿estás loca? Todo está desierto. - dijo Grace.

Yo no dije nada, preferí ahorrarme los comentarios, yo solo quería estar aquí con la esperanza de que tal vez volviera ver a Ángel, de resto pude haberme ido a mi ciudad como lo hacia todas las vacaciones, pero esta vez era diferente, estas eran las últimas vacaciones como universitaria.

La película que veíamos era una de esas películas viejas de terror, llamada Carne Muerta, eran una especie de zombis que se comían todo lo que les pasara cerca.

Lamentablemente pensar eso me recordó a "se acuesta con todo lo que le pase por delante".

Al terminar la película, se nos ocurrió hacer una ronda de preguntas, la primera en preguntar era Grace.

- Muy bien, Corina, Serena, ¿Recuerdan su primer beso? Y ¿con quién fue? - pregunto ella.

- Espera, ¿primer beso cómo? ¿Con lengüita? - todas nos echamos a reír con el comentario de Corina.

- Pues sí. - respondió Grace.

- El mío fue a los catorce, - pensó Corina. - Y fue con mi segundo novio.

Yo no quería responder la pregunta, ambas chicas que me acompañaban me miraron.

- Serena, ¿cuando y con quién? - pregunto Grace.

- ¿Es obligatorio responder? - quise saber.

- ¡Si! - grito Corina.

- Fue cuando tenía trece años, - sentí sus miradas sobre mí, yo miraba el suelo. - También con mi segundo novio.

- ¿Por qué no querías decirlo? - dijo Corina.

- Fue con Ángel Gabriel. - dije. - perdón, Ángel.

- ¿Con el Ángel Gabriel? - Grace rio.

- No es un juego, es su segundo nombre. - dije yo.

- Espera, espera, ¿Ángel Gómez? ¿El Doctor? - dijo Corina. - Mírate, el fue todo para ti.

- Serena, ¿El doctor Gómez fue tu primer beso? - Grace interrogo.

- Si, ya, ¿contentas? - les dije a ambas.

- JAJAJA - se escucharon las Carcajadas de Corina. - Se llama como el ángel.

- ¿Eso que tiene? - le dije enojada.

- Es extraño, solo eso, no te enojes. - dijo Corina. - Bueno, me toca preguntar.

- Esta bien, pregunta, luego me toca. - le dije.

Corina estuvo pensando muy bien lo que iba a preguntar.

- Esta pregunta es solo para Grace. - pauso Corina. - Porque, todos sabemos que tu eres virgen Serena.

Yo me sentía humillada cada vez que Corina me recordaba que tenía veintitrés años y aun era pura y casta, pero eso era bueno, yo quería llegar al matrimonio así, pero todas mis amigas no lo eran, siempre bromeaban sobre eso y me llamaban 'La ultima Virgen'.

- ¿Como fue tu primera vez? - pregunto Corina.

- ¡Corina! - grito Grace.- Esas cosas no se preguntan, solo te diré que fue horrible, la peor experiencia de mi vida.

- Ya dejemos de hablar de esas cosas, me da grima*. - les dije. - ¡me toca a mí!

- Esta bien, pregunta. - gruño Corina.

- ¿Que piensan ustedes sobre el Amor? - les pregunte.

- ¡Nunca me he enamorado! - grito Corina. - Amar te destruye, solo mírate a ti, te lo vivo diciendo, y aun así no dejas de Amar.

Saber que Corina nunca se había enamorado me aliviaba, yo podía ser virgen, pero amaba con toda mi alma y con todo mi corazón.

- Simplemente así no se deja de amar Corina, eso es algo muy difícil. - dijo Grace. - El amor es algo hermoso, es difícil, pero es hermoso, ¿no crees tú Serena?

- El Amor está lleno de trampas, es peligroso. - dijo Corina.

viernes, 2 de marzo de 2012

6. Estoy Alucinando


- La fiesta estuvo muy, pero muy buena. - le dijo Corina a Grace.

- Wow, no puedo creer que Serena conozca al Doctor Gómez. - dijo Grace, observe como Corina volteaba los ojos.

- ¿Acaso te gusta? Deja de hablar de él. - menciono Mi compañera de cuarto.

- ¿A qué chica no le gusta él? - le pregunto Grace. Sentí que mis pupilas se inundaban. - Tú empezaste a hablar de él. - concluyo ella.

Yo mire hacia otro lado, una lágrima se asomo a través de mi ojo derecho, y note que Corina se dio cuenta.

- Serena... - murmuro acercándoseme. - Deja de sufrir.

- ¿Que tienes? - pregunto Grace.

- Él fue mi primer amor. - dije yo, mas lagrimas escaparon de mis ojos.

- Y ella fue el primer amor de él. - dijo Corina, sentí que mi corazón se detuvo por un instante.

- Oh, mi dios, ¿es en serio? - pregunto Grace. - Entonces tu...

- Si, he estado enamorada del mismo hombre nueve años. - explique yo. - porque he estado enamorada de él desde que tenía trece años.

- Dios, Serena, no lo imaginaba. - me dijo ella, estaba muy sorprendida.

- Y hasta ayer fue que se entero de como es él ahora. - dijo Corina.

- De que se acuesta... - yo la interrumpí.

- No lo digas, por favor. - rogué.

- Pero Serena, el no quiere a nadie. - Grace casi grito al decir eso.

- A mi me quiso una vez, incluso, quería casarse conmigo. - les dije.

- Hey, espera un segundo, ¿casarse? ¿Por qué yo no sabía eso? - dijo Corina con los ojos bien abiertos.

- No había querido mencionarlo. - me levante. - Caminare.

- Vamos Grace. - pidió Corina.

- No, no, está bien, yo iré sola, necesito despejar mi mente. - les dije a ambas, y estas asintieron.

Empecé a caminar y no pude detenerme durante un largo periodo de tiempo, me sentía mal, me sentía devastada, el ahora no quería a nadie, y el ahora se acostaba con todas, según rumores, yo no quería creerlos, pero igual era un peso que cargaba en mi pecho.

Me detuve y me senté en la grama, al pie de un árbol alto que daba mucha sombra.

- ¿Por que tuve que ir a esa fiesta? - me pregunte.

- Porque necesitábamos vernos. - respondió una voz detrás de mí.

Yo me voltee y ahí estaba él, era Ángel recostado en el tronco del árbol.

- ¿Qué haces aquí? - exigí saber.

- Este lugar es público, ¿o me equivoco? - pregunto.

- Lo es. - respondí yo.

- ¿y tú por que estas aquí sola? - quiso saber.

- Porque lo necesitaba. - no supe que mas decir.

- ¿Por qué crees que no debiste ir a la fiesta? - pregunto.

- Pero mírate, que preguntón te has vuelto. - le dije.

- ¿Vas a responder? - dijo.

- Pues no sé, yo no quería ir. - respondí yo.

- Pues el destino nos puso allí. - dijo. - aprovecho la oportunidad para preguntarte... ¿Aun me quieres Serena?

- Te Amo, Ángel Gabriel. - dije.

Pero todo esa conversación solo ocurrió en mi imaginación, el no me había hablado y el tampoco estaba allí.

- ¡Que loca estoy! - grite.

- Aja, por eso es que aun eres virgen. - escuche la voz de una mujer, era Corina.

- ¿Por qué estoy loca? - le pregunte.

- Si, porque hablas sola. - me dijo riendo.

- Por lo menos aun lo soy. - dije seria.

- Muy graciosa. - dijo. - Vamos levántate, ya es tarde, te he estado buscando por horas, vamos a almorzar.

jueves, 1 de marzo de 2012

5. Grace


Al escuchar eso mi corazón empezó a latir fuerte.

- ¿Y que sabes tú? - le pregunte. - tú estabas bebiendo, estabas ebria.

- Hu-Hum. - murmuro. - pero estaba pendiente de si se iba con alguien, si lo hacia lo mataría, te lo aseguro, después de ver todo lo que tú has sufrido por él.

- Tú si eres buena amiga. - le dije.

- Bueno como te decía, se la paso solo, y las chicas se le acercaban, y él las trataba de un modo hostil, como si no quisiera ni que lo miraran. - ella rio. - tal vez me pillo una o dos veces mirándolo.

Tome un respiro y me levante de la cama.

- Me daré un baño y saldremos a caminar, ¿te parece? - le mencione.

- Esta bien. - me dijo, ella sabía que hablar de él siempre me ponía mal, pero más ahora que lo había visto después de tanto tiempo, debía estar feliz ¡Por fin lo había visto! Pero no lo estaba, no me sentía feliz.

Me aproxime a entrar en el baño y entre en la ducha.

El agua fría sobre mi piel me calmaba, pero me daba la sensación de que me hundía, de que me hundía en un mar, un mar de amor, que esta frio, como el hielo.

Cuando salí de mi refrescante baño, me vestí lo más rápido que pude, con un pantalón de hacer deporte negro con rayas blancas a los lados, y un sostén deportivo sobre una franela sin mangas.

- ¿Nos vamos? - le pregunte a Corina.

- Claro, yo estoy lista. - me dijo, ella se había cambiado por segunda vez, llevaba un short licra azul metálico, y una franela sin mangas, blanca.

Salimos de la habitación, ella me contaba todo lo que había hecho la noche anterior después de que yo me fui, ella bailo, grito, bebió, e hizo todo lo que cualquier persona de su edad haría, cualquier persona menos yo, yo bebía pero muy poco, y solo una clase de bebida, porque lo demás era desagradable para mi, antes solía gustarme bailar, pero yo me había vuelto una persona aburrida, como solía decir Corina.

Estuvimos caminando por el campus un largo rato, hasta que nos detuvimos en la cafetería para desayunar algo, era media mañana y aun no habíamos comido nada.

- Yo quiero un sándwich de queso y un jugo de naranja por favor. - pedí yo.

- A mi me das un pastel de pollo, y también un jugo de naranja. - pidió mi compañera.

Cuando nos sirvieron, nos dirigimos a las mesas del jardín, no nos gustaba mucho comer dentro de la cafetería, yo decía que parecía el comedero de un manicomio, no porque hubiese estado en uno, si no porque me lo imaginaba así, completamente cerrado, pintado de blanco y azul cielo.

- Hey, muchachas, no las vi ayer en la fiesta. - se acerco a nosotras Grace Lorenzo, una de nuestras amigas.

- Pues yo si te vi a ti, solo una vez, pero estabas muy concentrada. - dijo Corina riendo, y casi se atraganta.

- ¿Concentrada? - le pregunto Grace.

- Hu-Hum. Muy concentrada, estabas... Ya sabes... Besándote con tu novio. - respondió Corina.

Yo trague e hice una expresión de incredulidad.

- ¿En serio no nos viste? Pasamos toda la noche allí. - dije y reí.

- Cállate Serena, sé que no fuiste. - respondió Grace.

- Si fue, pero solo estuvo un rato. - Corina me miro y luego miro a Grace. - se fue después de hablar con el Doctor Gómez ¿Puedes creerlo?

- ¿Hablaste con él? - pregunto Grace entusiasmada.

- Si, algo. - respondí yo, sin ánimos de hablar de aquello.

- Incluso, ellos se conocen desde hace mucho tiempo, ¿cierto Serena? - respondió Corina, yo me atragante con el jugo de naranja.

- Corina, no tenías que decir eso. - le dije.

- ¿En serio se conocen desde hace mucho? - pregunto intrigada la otra muchacha.

- Si, pero fue hace mucho, ya no es igual. - le respondí yo, y mordí el ultimo trozo de mi sándwich.

- ¡Oh, por, dios! - grito ella separando todas las palabras. - Conoces muy bien al Doctor entonces.

- Desde hace mucho, ya te dijo. - le dijo Corina viendo mi expresión. - ¿no te apetece hablar de ello cierto?

- Ha-ah. - murmure yo.

Entonces yo me quede callada mientras mis amigas hablaban.

miércoles, 29 de febrero de 2012

4. ¿Despertar con Mike?


Un nuevo amanecer

Lentamente abrí mis ojos, y contemple la esplendida claridad que entraba en la habitación a través de las ventanas, parecía como si un ángel estuviera entrando en la habitación.

Un Ángel, ummm... Que ocurrencia.

Me quede acostada pensando, recordaba todo como si hubiese sido tan solo ayer.

"-Tu sabes lo que quiero, ya te lo dije. - le dije.

- Perdóname Serena, pero no estoy dispuesto a esto de volver a pasar por lo mismo de antes, que no sabríamos donde nos íbamos a ver. - el respiro hondo. - Tampoco estoy dispuesto a soportar más humillaciones, como aquella que me hizo tu mamá. Pero algo si te juro Serena, si estas soltera después de los diez y ocho años me casare contigo.

El no le caía bien a mi madre, y esa fue la razón por la cual no pudimos estar juntos, el y yo lo habíamos intentado una vez, pero casi nunca nos veíamos, y era horrible verse a escondidas.

- Espero que esto que me estás diciendo no haya sido influido por otra persona, pero... ¿Puedo pedirte algo? Seamos amigos, no quiero perder la comunicación contigo. - le dije.

Esa fue la última conversación seria que él y yo habíamos tenido, luego solo hubieron unas cuantas a través de mensajes de texto o llamadas, a través del teléfono de alguno de sus hermanos, pues a él no le gustaban los teléfonos celulares, luego el se había ido a estudiar en otra ciudad.

Y el año próximo al año en que el se había marchado de nuestra ciudad natal, yo también me marche a otra ciudad a estudiar medicina.

La ciudad donde él se encontraba, estaba a más de siete horas de donde yo estaba viviendo, pero muchas veces me provocaba tomar un autobús e irme para solo estar cerca de él; pero nunca fui lo suficientemente atrevida para hacerlo.

Hable con él un par de veces más, a través de una red social en internet, pero era imposible hasta mantener una relación amistosa así, y por todo lo que se había presentado dejamos de contactarnos. "

Volví a la realidad cuando Corina se había despertado a gritos.

- ¿Dónde está? - ella lloraba, y yo no entendía la razón.

- ¿Donde está qué o quién? - le pregunte.

- ¿Donde está Mike? - ella de repente dejo de llorar y empezó a reír. - Esto no es justo, yo quería despertar con un chico a mi lado, no contigo como todos los días.

Yo reí a carcajadas.

- Si eres tonta. - dije acercándome para sentarme en su cama. - Todos los domingos debías amanecer no se en donde, durante todos estos años estudiando juntas. Nunca amanecías aquí los domingos.

- Serena es que tampoco podía ser una aburrida. - me dijo y rio. - así como tú, aguafiestas, ¿Por qué no te quedaste hasta el final ayer?

- Corina entiéndeme, estar ahí tan cerca de él, me hacía daño. - le dije bajando la mirada al suelo.

- No te hubiese hecho daño si no hubieses dejado que se despegara de ti. - dijo. - A ti seguro ya se te han olvidado todas las formas de atar a un chico.

- Pues si, tal vez se me hayan olvidado. Porque a todo el que me buscaba lo rechazaba. - dije.

- ¡Lo sé! Estás loca, y fueron tantos guapos. - se hecho a reír.

Ella aun estaba algo afectada por el alcohol, si, solo algo, porque el resto del tiempo ella siempre era así, muy... Hiperactiva.

- Pero dios, ya sea porque los rechazabas. - dijo y me jalo del brazo. - Estas demasiado enamorada del doctorcito.

- No le digas así por favor. - yo prefería a que le dijera Ángel. - Nosotras ya somos Doctoras.

- Esta bien, no seas celosa. - ella se levanto de la cama. - Iré al baño, pero luego me contaras que paso cuando ibas saliendo de la fiesta, pude ver que te siguió ¡Seguro se besaron!

Ella entro al baño y desee que no saliera, cuando se enterara que solo se me acerco para darme su tarjeta de presentación me cachetearía.

Cuando salió, se quito la ropa delante de mí y se puso otra, ya estaba acostumbrada, no era sorpresa que Corina no me tuviera ni la mínima pena, llevábamos seis años conociéndonos.

- Bien, ahora dime que paso. - se sentó a un lado de mi.

- Solo me entrego esto. - le dije agarrando la tarjeta de la mesa de noche y tendiéndosela.

- ¿Mas nada? - me dijo devolviéndola.

- Nada. - le dije.

- Te matare. - me dijo.

«Seria una buena idea» pensé.

- Si te hubieses quedado tal vez hubiese pasado algo más. - me dijo. - eres una tonta, el paso toda la noche caminando de aquí para allá, o sentado en la barra con un vaso de agua, ¡Un vaso de Agua! Y lo peor de todo es que se la paso solo.

3. Buenas Noches


Yo mire desconsolada a Corina, lo había tenido tan, pero tan cerca, y no había hecho nada, absolutamente nada, me sentía tonta, me sentía de quince años otra vez.

Me levante de donde estaba sentada y empecé a caminar hasta la salida.

Sentí unos pasos detrás de mí y me voltee.

- Corina, ni lo intentes, me largo de aquí. - grite mientras me volteaba, pero no era ella, era Ángel.

- Ummm... Si así lo quieres. - dijo él.

- Disculpa, pensé que eras... - el me interrumpió.

- Tranquila lo sé, se me olvido darte esto. - me tendió una tarjeta de presentación ¿acaso necesitaba conocerlo más de lo que lo conocía? - Si me necesitas solo llámame.

- Veo que ya utilizas teléfonos. - reí.

- Si, desde hace ya algún tiempo. - me dijo y señalo que ahora si debía irse, yo asentí y él se marcho.

Después que estuve lo bastante alejada de esa fiesta, me senté en un banco cerca de los dormitorios, y las lagrimas corrieron a través de mi rostro.

Tantos años habían pasado y yo no podía olvidar a aquel personaje que me había hecho tan feliz y tan triste en mi adolescencia.

- Eres una Tonta Serena. - pensé en voz alta. - Otra en este momento debe de estar caramelandolo*, si, lo más probable, y como él no puede resistirse al hecho de que todas estén derretidas por él, no la rechazara. Y yo aquí sentada llorando como la propia estúpida.

Me quite los tacones, me levante y comencé a caminar con ellos en la mano hasta llegar a mi habitación.

Estaba exhausta, yo no había estado preparada para nada de lo que había pasado en esa fiesta.

Contemplaba la tarjeta que él me había dado, mientras estaba acostada en la cama; ya me había quitado la ropa y colocado una pijama.

“Dr. Ángel G. Gómez L. Número de Teléfono Personal: 0412-5622-216; Numero de Oficina: 0269-0869-652”

Leila la tarjeta una y otra vez, una y otra vez; tome mi teléfono y anote en él, el numero personal del que una vez había sido el amor de mi vida, y aun con ilusiones de niña esperaba que lo siguiera siendo, pero era imposible, lo más probable es que él ya me hubiera olvidado, y hace más de lo que yo podía imaginarme.

Cuando mi compañera de habitación, Corina, llego, sentí un innumerable ruidaje, tal vez se estuviera tropezando con todo, y para tratar de hacerle un favor encendí la luz.

Y si, ahí estaba ella, pero venia en brazos de un chico Alto, blanco, y buenmozo.

- Serena... - escuche su voz mientras el chico la bajaba para que sus pies tocaran el suelo. - El es Mike, es guapo ¿no?, es de la sección F, ¿puedes creerlo?

Por supuesto que lo creía, y también creía que ella había bebido mucho y necesitaba darse un baño.

- ¿Puedes cargarla de nuevo? - le pregunte al chico.

- Claro, ¿la llevo hasta algún lugar? - me pregunto.

Yo abrí la puerta del baño y le señale la ducha, él la sentó dentro y yo abrí la llave, cuando el agua empezó a caer, ella pego un gritico.

Yo guie al chico a través de la habitación.

- Te puedes ir, muchas gracias, tanto ella como yo te agradecemos que la hallas traído. - dije. - Se comunicara contigo, no te preocupes. - le dije mientras salía de la habitación.

Me aproxime a entrar al baño y Corina cantaba una de esas canciones desagradables que no podían gustarle a nadie más que a ella.

Cerré la llave del agua y le tendí una toalla.

- Vamos, sécate, cámbiate, y luego a dormir, ¿está bien? - le exigí.

- Si, mamá. - respondió sarcásticamente.

Yo me acosté en mi cama y apague la luz.

*Caramelandolo: Tratando de conquistarlo.