
- La fiesta estuvo muy, pero muy buena. - le dijo Corina a Grace.
- Wow, no puedo creer que Serena conozca al Doctor Gómez. - dijo Grace, observe como Corina volteaba los ojos.
- ¿Acaso te gusta? Deja de hablar de él. - menciono Mi compañera de cuarto.
- ¿A qué chica no le gusta él? - le pregunto Grace. Sentí que mis pupilas se inundaban. - Tú empezaste a hablar de él. - concluyo ella.
Yo mire hacia otro lado, una lágrima se asomo a través de mi ojo derecho, y note que Corina se dio cuenta.
- Serena... - murmuro acercándoseme. - Deja de sufrir.
- ¿Que tienes? - pregunto Grace.
- Él fue mi primer amor. - dije yo, mas lagrimas escaparon de mis ojos.
- Y ella fue el primer amor de él. - dijo Corina, sentí que mi corazón se detuvo por un instante.
- Oh, mi dios, ¿es en serio? - pregunto Grace. - Entonces tu...
- Si, he estado enamorada del mismo hombre nueve años. - explique yo. - porque he estado enamorada de él desde que tenía trece años.
- Dios, Serena, no lo imaginaba. - me dijo ella, estaba muy sorprendida.
- Y hasta ayer fue que se entero de como es él ahora. - dijo Corina.
- De que se acuesta... - yo la interrumpí.
- No lo digas, por favor. - rogué.
- Pero Serena, el no quiere a nadie. - Grace casi grito al decir eso.
- A mi me quiso una vez, incluso, quería casarse conmigo. - les dije.
- Hey, espera un segundo, ¿casarse? ¿Por qué yo no sabía eso? - dijo Corina con los ojos bien abiertos.
- No había querido mencionarlo. - me levante. - Caminare.
- Vamos Grace. - pidió Corina.
- No, no, está bien, yo iré sola, necesito despejar mi mente. - les dije a ambas, y estas asintieron.
Empecé a caminar y no pude detenerme durante un largo periodo de tiempo, me sentía mal, me sentía devastada, el ahora no quería a nadie, y el ahora se acostaba con todas, según rumores, yo no quería creerlos, pero igual era un peso que cargaba en mi pecho.
Me detuve y me senté en la grama, al pie de un árbol alto que daba mucha sombra.
- ¿Por que tuve que ir a esa fiesta? - me pregunte.
- Porque necesitábamos vernos. - respondió una voz detrás de mí.
Yo me voltee y ahí estaba él, era Ángel recostado en el tronco del árbol.
- ¿Qué haces aquí? - exigí saber.
- Este lugar es público, ¿o me equivoco? - pregunto.
- Lo es. - respondí yo.
- ¿y tú por que estas aquí sola? - quiso saber.
- Porque lo necesitaba. - no supe que mas decir.
- ¿Por qué crees que no debiste ir a la fiesta? - pregunto.
- Pero mírate, que preguntón te has vuelto. - le dije.
- ¿Vas a responder? - dijo.
- Pues no sé, yo no quería ir. - respondí yo.
- Pues el destino nos puso allí. - dijo. - aprovecho la oportunidad para preguntarte... ¿Aun me quieres Serena?
- Te Amo, Ángel Gabriel. - dije.
Pero todo esa conversación solo ocurrió en mi imaginación, el no me había hablado y el tampoco estaba allí.
- ¡Que loca estoy! - grite.
- Aja, por eso es que aun eres virgen. - escuche la voz de una mujer, era Corina.
- ¿Por qué estoy loca? - le pregunte.
- Si, porque hablas sola. - me dijo riendo.
- Por lo menos aun lo soy. - dije seria.
- Muy graciosa. - dijo. - Vamos levántate, ya es tarde, te he estado buscando por horas, vamos a almorzar.
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