viernes, 2 de marzo de 2012

6. Estoy Alucinando


- La fiesta estuvo muy, pero muy buena. - le dijo Corina a Grace.

- Wow, no puedo creer que Serena conozca al Doctor Gómez. - dijo Grace, observe como Corina volteaba los ojos.

- ¿Acaso te gusta? Deja de hablar de él. - menciono Mi compañera de cuarto.

- ¿A qué chica no le gusta él? - le pregunto Grace. Sentí que mis pupilas se inundaban. - Tú empezaste a hablar de él. - concluyo ella.

Yo mire hacia otro lado, una lágrima se asomo a través de mi ojo derecho, y note que Corina se dio cuenta.

- Serena... - murmuro acercándoseme. - Deja de sufrir.

- ¿Que tienes? - pregunto Grace.

- Él fue mi primer amor. - dije yo, mas lagrimas escaparon de mis ojos.

- Y ella fue el primer amor de él. - dijo Corina, sentí que mi corazón se detuvo por un instante.

- Oh, mi dios, ¿es en serio? - pregunto Grace. - Entonces tu...

- Si, he estado enamorada del mismo hombre nueve años. - explique yo. - porque he estado enamorada de él desde que tenía trece años.

- Dios, Serena, no lo imaginaba. - me dijo ella, estaba muy sorprendida.

- Y hasta ayer fue que se entero de como es él ahora. - dijo Corina.

- De que se acuesta... - yo la interrumpí.

- No lo digas, por favor. - rogué.

- Pero Serena, el no quiere a nadie. - Grace casi grito al decir eso.

- A mi me quiso una vez, incluso, quería casarse conmigo. - les dije.

- Hey, espera un segundo, ¿casarse? ¿Por qué yo no sabía eso? - dijo Corina con los ojos bien abiertos.

- No había querido mencionarlo. - me levante. - Caminare.

- Vamos Grace. - pidió Corina.

- No, no, está bien, yo iré sola, necesito despejar mi mente. - les dije a ambas, y estas asintieron.

Empecé a caminar y no pude detenerme durante un largo periodo de tiempo, me sentía mal, me sentía devastada, el ahora no quería a nadie, y el ahora se acostaba con todas, según rumores, yo no quería creerlos, pero igual era un peso que cargaba en mi pecho.

Me detuve y me senté en la grama, al pie de un árbol alto que daba mucha sombra.

- ¿Por que tuve que ir a esa fiesta? - me pregunte.

- Porque necesitábamos vernos. - respondió una voz detrás de mí.

Yo me voltee y ahí estaba él, era Ángel recostado en el tronco del árbol.

- ¿Qué haces aquí? - exigí saber.

- Este lugar es público, ¿o me equivoco? - pregunto.

- Lo es. - respondí yo.

- ¿y tú por que estas aquí sola? - quiso saber.

- Porque lo necesitaba. - no supe que mas decir.

- ¿Por qué crees que no debiste ir a la fiesta? - pregunto.

- Pero mírate, que preguntón te has vuelto. - le dije.

- ¿Vas a responder? - dijo.

- Pues no sé, yo no quería ir. - respondí yo.

- Pues el destino nos puso allí. - dijo. - aprovecho la oportunidad para preguntarte... ¿Aun me quieres Serena?

- Te Amo, Ángel Gabriel. - dije.

Pero todo esa conversación solo ocurrió en mi imaginación, el no me había hablado y el tampoco estaba allí.

- ¡Que loca estoy! - grite.

- Aja, por eso es que aun eres virgen. - escuche la voz de una mujer, era Corina.

- ¿Por qué estoy loca? - le pregunte.

- Si, porque hablas sola. - me dijo riendo.

- Por lo menos aun lo soy. - dije seria.

- Muy graciosa. - dijo. - Vamos levántate, ya es tarde, te he estado buscando por horas, vamos a almorzar.

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