
- Ummm... La Última Virgen. - menciono.- creo que lo escuche en la fiesta.
- ¿Qué? ¿Es en serio? - lo interrogue.
- Si, un par de chicas me preguntaron qué hacia hablando con la ultima virgen cuando me despedí de ti aquella noche. - el resoplo. - pero no te conocían, les pregunte quien era la última virgen, y dijeron: No sabemos cómo se llama, solo sabemos que la llaman así, y hace un momento hablabas con ella.
- Las chicas de la sección C, mis amigos suelen pasárselas con ellas, y dicen que ellas les preguntan por mí. - yo reí. - no entiendo su interés.
- ¿Por qué te llaman así? ¿Solo porque no vas a fiestas? - pregunto, yo sentí un ardor en mis mejillas.
Se escapo a través de mi boca una carcajada.
- Es que... Aun... - el me interrumpió, por la expresión de su rostro comprendí que el ya había caído.
- No puedo Creerlo. - el rio. - Serena de Jesús, tú aun eres virgen, interesante.
Yo me levante, odiaba que dijeran mi segundo nombre, aunque cuando él lo decía sonaba hermoso, pero se había burlado del hecho de que era virgen, y eso no lo permitiría.
- ¿Ah dónde vas? ¿He dicho algo malo? - me siguió mientras caminaba.
- Te burlaste. - gruñí.
- Claro que no, que seas virgen está bien, quiere decir que respetas tu cuerpo. - dijo, yo me detuve y lo mire a los ojos, el seguía siendo el mismo chico moreno, alto, fuerte, y siempre estaba colorado por el hecho de que tenía un problema con su sangre. - Hey, estas más alta.
- Si, tuve una especie de crecimiento retardado. - le dije.
Empecé a caminar de nuevo pero esta vez a paso lento, el iba justo al lado de mi. Observaba como todas las chicas que estaban en el campus nos miraban, y otras murmuraban.
- Ser virgen, no es nada malo, quien se case contigo tendrá la dicha de saber que lo esperaste, y lo más preciado de tu ser se lo darás a él. - « ¿Ángel, porque me estás diciendo todo esto? ¡Quiero que seas tú quien se case conmigo!» Pensé para mis adentros.
- Es dulce de tu parte que digas eso. - dije sin dejar de caminar.
¿Le debía recordar lo que me había jurado hacia siete años? ¿Debía recordárselo o debía quedarme callada?
- Es la verdad. - me dijo y sonrió.
Su sonrisa era como una puñalada directa a mi corazón.
- Bueno. - dije yo para romper el silencio.
- ¿Qué? - dijo él.
- Nada. - dije yo, y reí.
- Si eres tonta. - me dijo y se acerco un poco a mí, miro su reloj y luego volvió su mirada a mis ojos. - Dame un abrazo, tengo una reunión y debo irme.
¿El me había pedido un abrazo?
El se acerco mas a mí, y nos abrazamos, luego el tomo mi mano y me miro de nuevo a los ojos.
- Llámame, tienes mi número. - dijo y se fue caminando, miro un momento hacia atrás y me guiño un ojo.
Sentí de nuevo esas mariposas en el estomago que hacía años que no sentía.
Mi corazón estaba despertando después de un largo sueño, me sentía la bella durmiente, que después de cien años fue despertada por su príncipe azul.
Le envié un mensaje urgente a Corina preguntándole donde se encontraba, y enseguida que me llego su ubicación salí corriendo hacia allá.
Llegue a la biblioteca y Corina estaba esperándome en la puerta.
- ¿Donde está Grace? - le pregunte.
- Iba a verse con Saúl. - dijo, Saúl es el Novio de Grace. - ahora... ¡Cuéntame todo!
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