martes, 28 de febrero de 2012

2. El Encuentro


Yo estaba sentada en la barra, con un trago en mi mano, y me aproxime a tomarlo lo más rápido que pude.

Cuando tuve el coraje de levantarme y salir en camino a encontrarme con él, sentí unas manos en mis hombros, me di vuelta, era corina, que me miro angustiada.

- Es él. - le dije y me senté de nuevo.

- No puedo creerlo, todo este tiempo, y nunca me dijiste nada. - me dijo ella. - nunca me quisiste decir su nombre, ¡oh, por Dios! ¡Ángel Gómez fue tu primer amor! - grito y yo le tape la boca.

- Corina por favor, no grites, todos te escucharan. - le rogué.

- Que me escuchen, ¡Todas te envidiaran! Tú también fuiste el primer amor de él, por dios, que romántico. - dijo esta vez en un tono más bajo.

- Él ya no debe recordar eso, ya fue suficiente, me quiero ir. - dije.

- Pues no lo sé, él viene hacia acá. - dijo viendo hacia detrás de mis espaldas.

¿Qué? ¿Él venía hacia acá? ¿Me abría visto? ¿Me abría reconocido?

- Me das un agua mineral y un vaso con hielo por favor. - escuche su voz detrás de mi, la expresión de mi rostro no debía ser normal, sentía que me desmayaría.

- ¡SERENA! - grito Corina. - Como te decía chica, el muy tonto se me ha declarado.

- ¿Que diablo...? - ella hizo un gesto para que le siguiera la corriente. - aja, sigue. - le dije.

- Pues sí, SERENA, el muy tonto se arrodillo ante mí, y me pidió que por favor no lo rechazara, que hombre tan loco, ¿Verdad, SERENA? - ella pegaba un gritico con cada vez que pronunciaba mi nombre.

- Si, muy loco. - dije yo, sin expresar ni la mínima emoción.

De repente vi que el bartender le serbia el vaso con hielo.

- ¿Estás bien? Te ves algo pálida. - me dijo el bartender.

- Hu-Hum. - murmure yo.

- Disculpen, ¿Me podrían decir qué hora es? - dijo Ángel o el Doctor Ángel, como le decían todos.

Yo me paralice al verlo a los ojos, y note que pudo reconocerme.

- Yo no llevo reloj, ¿y tu Serena? - me pregunto Corina, pero parecía como si nunca hubiese dicho nada, él y yo nos estuvimos mirando por un largo minuto.

- Serena. - Escuche murmurar a través de sus labios, sus muy rojos labios.

- Ángel. - respondí yo.

- Pero mírate, que hermosa estas. - me dijo, sentí que el resto de la fiesta de desvanecía tras nuestra muy pequeña charla, desaparecía Corina, Desaparecía el chico que atendía en la barra, y desaparecían todos los universitarios locos que bailaban y gritaban.

- Gracias, - trague saliva. - tú no estás nada mal. - le dije, se veía grandioso, aunque no había cambiado mucho, solo era... Más hombre.

- ¿Estas estudiando medicina? - pregunto, parecía sorprendido.

- De hecho, yo también me graduó en un mes. - le dije.

- Oh, entiendo, felicidades. - me dijo cortésmente, no quería que fuera cortes, quería que en ese mismo instante me diera un beso de esos fieros que solía darme.

- Señor aquí esta su agua. - dijo el bartender.

- Gracias. - murmuro él.

- Wow, Ángel Gabriel, veo que sigues sin beber mucho ¿eh? - dije, tratando de buscar que nuestra charla se alargara.

- De hecho, ahora lo hago menos que antes, ser Medico me ha cambiado mucho. - mientras él hablaba, escuche a tres chicas de otro curso hablando de que tan guapo era él, y sentí pena por ellas, ¿no podían ser un poco más discretas?

- Oh, eso está bien. - le dije, no tuve otra ocurrencia.

- Supongo. - dijo. - Bueno... Fue agradable hablar contigo de nuevo, tengo que seguir saludando a las personas de la fiesta, tal vez nos veamos pronto, estaré aquí hasta el día de su graduación.

- Claro, hasta luego. - fue lo único que se me ocurrió decir.

1er Capitulo. ¡No Iré a esa fiesta!


Este era mi último día en la universidad, era el final de una etapa en mi vida, y el comienzo de otra, era un día normal, pero todos estábamos muy entusiasmados, ya habíamos acabado de estudiar medicina, pero aun nos faltaba muchísimo por recorrer; faltaba un mes para la graduación, pero este día marcaba el final de nuestros estudios.

- Serena ¿nos acompañaras esta noche a la fiesta que hará Paola Henderson? - pregunto una de mis amigas ese día.

- Sabes que no voy a fiestas. - dije.

- ¡Vamos Serena! Olvida todo eso que viviste, eso ocurrió hace mucho, deberías dejar de someterte tanto, la vida sigue. - menciono.

- ¡Corina no puedo! - dije y tome un respiro. - Yo aun lo espero, y seré fiel a él.

- Él no te pidió que dejaras de divertirte, o ¿sí? - dijo ella. - ¿Serle fiel? Serena, han pasado muchos años desde que no lo ves...

- Y hace más de tres años que no se de él. - interrumpí. - Pero no importa, yo lo esperare, mientras, me dedicare a mi carrera.

- Eres una tonta. - me dijo y arrojo una bolsa de compras sobre una de las camas del dormitorio. - Me tome la molestia de comprarte esto para que lo usaras hoy, pero ya que eres una aguafiestas úsalo cuando se te plazca.

- ¿Tú estás loca? - le pregunte, enojada. - ¿para qué me compras cosas?

- Cosas no, es un vestido, y te lo compre porque quería que me acompañaras, pero veo que es imposible. - dijo y se encerró en el cuarto de baño.

Me hubiese gustado ir a esa fiesta, de la que todo el mundo se la paso hablando durante toda la semana, pero no podía hacerlo, me había prometido a mi misma desde que tenía tan solo quince años que no iría a una fiesta hasta que él, regresara a mí.

Cuando Corina salió del baño vestida como una princesa, muy moderna claro, me dio mucha envidia, quería romper mi promesa, tal vez ya fuera tiempo, ya habían pasado siete años desde aquello, y él nunca había vuelto.

- Estas preciosa. - le dije mientras ella se bañaba en perfume.

- Tú también lo estarías si no fueras tan intensa. - dijo mirándose al espejo.

Cuando ella se dirigió a la puerta para salir de la habitación me dijo unas palabras que hicieron que cambiara completamente de decisión:

"Te perderás de Conocer Al papacito del Doctor Gómez, del que todas las de los otros cursos han estado hablando, dicen que es muy guapo, pero demasiado entregado a su profesión y eso que solo lleva un año de graduado ¿Sorprendente no?"

¿El Doctor Gómez? Ese era el apellido de aquel amor que me hizo prometer no volver a ir a una fiesta, y recuerdo que el quería estudiar medicina en aquellos tiempos.

- ¡Corina espera! Me arreglare. - salió de mi boca.

- Sabía que irías al final. - dijo y le dirigí una mirada hostil.

Me duche lo mas rápido que pude, me puse el vestido que Corina había comprado para mí y sorpresa... ¡Era blanco! Hasta un poco más arriba de la rodilla.

- Has milagros con mi rostro. - le dije a Corina para que me maquillara.

- Tu estas bien así natural, pero... Está bien, igual no tengo que hacer mucho. - eso me gustaba de ella, siempre me subía la autoestima.

Cuando llegamos a la fiesta me sorprendí mucho, habían muchas personas, estaban todos los cursos de medicina que se graduarían en un mes, e incluso había mas gente.

- También están los que pasaran al último semestre este año ¿grandioso, no? - me dijo Corina tratando de animarme.

Pase toda la noche buscando con la mirada ese rostro que deseaba ver desde hace siete años atrás.

- ¿Que tanto buscas? - pregunto Corina por quinta vez, luego de todos los intentos fallidos que tuvo sin que yo le respondiera.

- A ese tal Doctor del que me hablaste. - le dije, ya algo cansada.

- ¡Ah! Entonces esa es la razón por la que viniste. - ella se quedo pensativa por unos instantes. - ¿No y que le serias fiel al fulano aquel?

- Es que este Doctor puede que sea el fulano aquel, como tú lo llamas. - le dije, sentí que mis mejillas ardían.

- No puede ser, porque he escuchado que este doctor se acuesta con todo lo que le pase por el frente, pero y que no quiere a ninguna, parece que ninguna es lo suficientemente buena para él. - cuando ella me dijo eso sentí una gran presión en mi pecho. - Llegara más tarde supongo, ya sabes cómo son algunas cosas.

Pasó una hora, y parecía la más larga de mi vida, todo el mundo bailaba excepto yo, que prefería quedarme sentada, lamentándome, de que hubiese sido mejor quedarse en la habitación abrazando a mi almohada.

Paso otra hora, y no me quedo otro remedio que tomarme aunque sea un trago para apaciguar todo lo que estaba sintiendo.

De repente la música se apago, y la anfitriona de la fiesta tomo un micrófono.

- Bueno chicos y especialmente chicas, ha llegado el momento que todos, o... Todas, han estado esperando, recibamos con un fuerte aplauso al Doctor Ángel Gómez. - Dijo Paola Henderson; y a todos empezar aplaudir, salió aquel hombre, y yo me quede viéndolo con una expresión atontada, era él, no había cambiado mucho, solo que ahora vestía de traje, y solo recordaba haberlo visto una vez así.

- Buenas Noches a Todos, ante todo quiero felicitarlos, ya falta nada para que todos tengan en sus manos sus títulos de Médicos Cirujanos, espero que la estén pasando bien, y sigan haciéndolo, muchas gracias. - dijo él, era su voz, seguía siendo su misma voz.