
Este era mi último día en la universidad, era el final de una etapa en mi vida, y el comienzo de otra, era un día normal, pero todos estábamos muy entusiasmados, ya habíamos acabado de estudiar medicina, pero aun nos faltaba muchísimo por recorrer; faltaba un mes para la graduación, pero este día marcaba el final de nuestros estudios.
- Serena ¿nos acompañaras esta noche a la fiesta que hará Paola Henderson? - pregunto una de mis amigas ese día.
- Sabes que no voy a fiestas. - dije.
- ¡Vamos Serena! Olvida todo eso que viviste, eso ocurrió hace mucho, deberías dejar de someterte tanto, la vida sigue. - menciono.
- ¡Corina no puedo! - dije y tome un respiro. - Yo aun lo espero, y seré fiel a él.
- Él no te pidió que dejaras de divertirte, o ¿sí? - dijo ella. - ¿Serle fiel? Serena, han pasado muchos años desde que no lo ves...
- Y hace más de tres años que no se de él. - interrumpí. - Pero no importa, yo lo esperare, mientras, me dedicare a mi carrera.
- Eres una tonta. - me dijo y arrojo una bolsa de compras sobre una de las camas del dormitorio. - Me tome la molestia de comprarte esto para que lo usaras hoy, pero ya que eres una aguafiestas úsalo cuando se te plazca.
- ¿Tú estás loca? - le pregunte, enojada. - ¿para qué me compras cosas?
- Cosas no, es un vestido, y te lo compre porque quería que me acompañaras, pero veo que es imposible. - dijo y se encerró en el cuarto de baño.
Me hubiese gustado ir a esa fiesta, de la que todo el mundo se la paso hablando durante toda la semana, pero no podía hacerlo, me había prometido a mi misma desde que tenía tan solo quince años que no iría a una fiesta hasta que él, regresara a mí.
Cuando Corina salió del baño vestida como una princesa, muy moderna claro, me dio mucha envidia, quería romper mi promesa, tal vez ya fuera tiempo, ya habían pasado siete años desde aquello, y él nunca había vuelto.
- Estas preciosa. - le dije mientras ella se bañaba en perfume.
- Tú también lo estarías si no fueras tan intensa. - dijo mirándose al espejo.
Cuando ella se dirigió a la puerta para salir de la habitación me dijo unas palabras que hicieron que cambiara completamente de decisión:
"Te perderás de Conocer Al papacito del Doctor Gómez, del que todas las de los otros cursos han estado hablando, dicen que es muy guapo, pero demasiado entregado a su profesión y eso que solo lleva un año de graduado ¿Sorprendente no?"
¿El Doctor Gómez? Ese era el apellido de aquel amor que me hizo prometer no volver a ir a una fiesta, y recuerdo que el quería estudiar medicina en aquellos tiempos.
- ¡Corina espera! Me arreglare. - salió de mi boca.
- Sabía que irías al final. - dijo y le dirigí una mirada hostil.
Me duche lo mas rápido que pude, me puse el vestido que Corina había comprado para mí y sorpresa... ¡Era blanco! Hasta un poco más arriba de la rodilla.
- Has milagros con mi rostro. - le dije a Corina para que me maquillara.
- Tu estas bien así natural, pero... Está bien, igual no tengo que hacer mucho. - eso me gustaba de ella, siempre me subía la autoestima.
Cuando llegamos a la fiesta me sorprendí mucho, habían muchas personas, estaban todos los cursos de medicina que se graduarían en un mes, e incluso había mas gente.
- También están los que pasaran al último semestre este año ¿grandioso, no? - me dijo Corina tratando de animarme.
Pase toda la noche buscando con la mirada ese rostro que deseaba ver desde hace siete años atrás.
- ¿Que tanto buscas? - pregunto Corina por quinta vez, luego de todos los intentos fallidos que tuvo sin que yo le respondiera.
- A ese tal Doctor del que me hablaste. - le dije, ya algo cansada.
- ¡Ah! Entonces esa es la razón por la que viniste. - ella se quedo pensativa por unos instantes. - ¿No y que le serias fiel al fulano aquel?
- Es que este Doctor puede que sea el fulano aquel, como tú lo llamas. - le dije, sentí que mis mejillas ardían.
- No puede ser, porque he escuchado que este doctor se acuesta con todo lo que le pase por el frente, pero y que no quiere a ninguna, parece que ninguna es lo suficientemente buena para él. - cuando ella me dijo eso sentí una gran presión en mi pecho. - Llegara más tarde supongo, ya sabes cómo son algunas cosas.
Pasó una hora, y parecía la más larga de mi vida, todo el mundo bailaba excepto yo, que prefería quedarme sentada, lamentándome, de que hubiese sido mejor quedarse en la habitación abrazando a mi almohada.
Paso otra hora, y no me quedo otro remedio que tomarme aunque sea un trago para apaciguar todo lo que estaba sintiendo.
De repente la música se apago, y la anfitriona de la fiesta tomo un micrófono.
- Bueno chicos y especialmente chicas, ha llegado el momento que todos, o... Todas, han estado esperando, recibamos con un fuerte aplauso al Doctor Ángel Gómez. - Dijo Paola Henderson; y a todos empezar aplaudir, salió aquel hombre, y yo me quede viéndolo con una expresión atontada, era él, no había cambiado mucho, solo que ahora vestía de traje, y solo recordaba haberlo visto una vez así.
- Buenas Noches a Todos, ante todo quiero felicitarlos, ya falta nada para que todos tengan en sus manos sus títulos de Médicos Cirujanos, espero que la estén pasando bien, y sigan haciéndolo, muchas gracias. - dijo él, era su voz, seguía siendo su misma voz.
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