
Un nuevo amanecer
Lentamente abrí mis ojos, y contemple la esplendida claridad que entraba en la habitación a través de las ventanas, parecía como si un ángel estuviera entrando en la habitación.
Un Ángel, ummm... Que ocurrencia.
Me quede acostada pensando, recordaba todo como si hubiese sido tan solo ayer.
"-Tu sabes lo que quiero, ya te lo dije. - le dije.
- Perdóname Serena, pero no estoy dispuesto a esto de volver a pasar por lo mismo de antes, que no sabríamos donde nos íbamos a ver. - el respiro hondo. - Tampoco estoy dispuesto a soportar más humillaciones, como aquella que me hizo tu mamá. Pero algo si te juro Serena, si estas soltera después de los diez y ocho años me casare contigo.
El no le caía bien a mi madre, y esa fue la razón por la cual no pudimos estar juntos, el y yo lo habíamos intentado una vez, pero casi nunca nos veíamos, y era horrible verse a escondidas.
- Espero que esto que me estás diciendo no haya sido influido por otra persona, pero... ¿Puedo pedirte algo? Seamos amigos, no quiero perder la comunicación contigo. - le dije.
Esa fue la última conversación seria que él y yo habíamos tenido, luego solo hubieron unas cuantas a través de mensajes de texto o llamadas, a través del teléfono de alguno de sus hermanos, pues a él no le gustaban los teléfonos celulares, luego el se había ido a estudiar en otra ciudad.
Y el año próximo al año en que el se había marchado de nuestra ciudad natal, yo también me marche a otra ciudad a estudiar medicina.
La ciudad donde él se encontraba, estaba a más de siete horas de donde yo estaba viviendo, pero muchas veces me provocaba tomar un autobús e irme para solo estar cerca de él; pero nunca fui lo suficientemente atrevida para hacerlo.
Hable con él un par de veces más, a través de una red social en internet, pero era imposible hasta mantener una relación amistosa así, y por todo lo que se había presentado dejamos de contactarnos. "
Volví a la realidad cuando Corina se había despertado a gritos.
- ¿Dónde está? - ella lloraba, y yo no entendía la razón.
- ¿Donde está qué o quién? - le pregunte.
- ¿Donde está Mike? - ella de repente dejo de llorar y empezó a reír. - Esto no es justo, yo quería despertar con un chico a mi lado, no contigo como todos los días.
Yo reí a carcajadas.
- Si eres tonta. - dije acercándome para sentarme en su cama. - Todos los domingos debías amanecer no se en donde, durante todos estos años estudiando juntas. Nunca amanecías aquí los domingos.
- Serena es que tampoco podía ser una aburrida. - me dijo y rio. - así como tú, aguafiestas, ¿Por qué no te quedaste hasta el final ayer?
- Corina entiéndeme, estar ahí tan cerca de él, me hacía daño. - le dije bajando la mirada al suelo.
- No te hubiese hecho daño si no hubieses dejado que se despegara de ti. - dijo. - A ti seguro ya se te han olvidado todas las formas de atar a un chico.
- Pues si, tal vez se me hayan olvidado. Porque a todo el que me buscaba lo rechazaba. - dije.
- ¡Lo sé! Estás loca, y fueron tantos guapos. - se hecho a reír.
Ella aun estaba algo afectada por el alcohol, si, solo algo, porque el resto del tiempo ella siempre era así, muy... Hiperactiva.
- Pero dios, ya sea porque los rechazabas. - dijo y me jalo del brazo. - Estas demasiado enamorada del doctorcito.
- No le digas así por favor. - yo prefería a que le dijera Ángel. - Nosotras ya somos Doctoras.
- Esta bien, no seas celosa. - ella se levanto de la cama. - Iré al baño, pero luego me contaras que paso cuando ibas saliendo de la fiesta, pude ver que te siguió ¡Seguro se besaron!
Ella entro al baño y desee que no saliera, cuando se enterara que solo se me acerco para darme su tarjeta de presentación me cachetearía.
Cuando salió, se quito la ropa delante de mí y se puso otra, ya estaba acostumbrada, no era sorpresa que Corina no me tuviera ni la mínima pena, llevábamos seis años conociéndonos.
- Bien, ahora dime que paso. - se sentó a un lado de mi.
- Solo me entrego esto. - le dije agarrando la tarjeta de la mesa de noche y tendiéndosela.
- ¿Mas nada? - me dijo devolviéndola.
- Nada. - le dije.
- Te matare. - me dijo.
«Seria una buena idea» pensé.
- Si te hubieses quedado tal vez hubiese pasado algo más. - me dijo. - eres una tonta, el paso toda la noche caminando de aquí para allá, o sentado en la barra con un vaso de agua, ¡Un vaso de Agua! Y lo peor de todo es que se la paso solo.
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