
Yo mire desconsolada a Corina, lo había tenido tan, pero tan cerca, y no había hecho nada, absolutamente nada, me sentía tonta, me sentía de quince años otra vez.
Me levante de donde estaba sentada y empecé a caminar hasta la salida.
Sentí unos pasos detrás de mí y me voltee.
- Corina, ni lo intentes, me largo de aquí. - grite mientras me volteaba, pero no era ella, era Ángel.
- Ummm... Si así lo quieres. - dijo él.
- Disculpa, pensé que eras... - el me interrumpió.
- Tranquila lo sé, se me olvido darte esto. - me tendió una tarjeta de presentación ¿acaso necesitaba conocerlo más de lo que lo conocía? - Si me necesitas solo llámame.
- Veo que ya utilizas teléfonos. - reí.
- Si, desde hace ya algún tiempo. - me dijo y señalo que ahora si debía irse, yo asentí y él se marcho.
Después que estuve lo bastante alejada de esa fiesta, me senté en un banco cerca de los dormitorios, y las lagrimas corrieron a través de mi rostro.
Tantos años habían pasado y yo no podía olvidar a aquel personaje que me había hecho tan feliz y tan triste en mi adolescencia.
- Eres una Tonta Serena. - pensé en voz alta. - Otra en este momento debe de estar caramelandolo*, si, lo más probable, y como él no puede resistirse al hecho de que todas estén derretidas por él, no la rechazara. Y yo aquí sentada llorando como la propia estúpida.
Me quite los tacones, me levante y comencé a caminar con ellos en la mano hasta llegar a mi habitación.
Estaba exhausta, yo no había estado preparada para nada de lo que había pasado en esa fiesta.
Contemplaba la tarjeta que él me había dado, mientras estaba acostada en la cama; ya me había quitado la ropa y colocado una pijama.
“Dr. Ángel G. Gómez L. Número de Teléfono Personal: 0412-5622-216; Numero de Oficina: 0269-0869-652”
Leila la tarjeta una y otra vez, una y otra vez; tome mi teléfono y anote en él, el numero personal del que una vez había sido el amor de mi vida, y aun con ilusiones de niña esperaba que lo siguiera siendo, pero era imposible, lo más probable es que él ya me hubiera olvidado, y hace más de lo que yo podía imaginarme.
Cuando mi compañera de habitación, Corina, llego, sentí un innumerable ruidaje, tal vez se estuviera tropezando con todo, y para tratar de hacerle un favor encendí la luz.
- Serena... - escuche su voz mientras el chico la bajaba para que sus pies tocaran el suelo. - El es Mike, es guapo ¿no?, es de la sección F, ¿puedes creerlo?
Por supuesto que lo creía, y también creía que ella había bebido mucho y necesitaba darse un baño.
- ¿Puedes cargarla de nuevo? - le pregunte al chico.
- Claro, ¿la llevo hasta algún lugar? - me pregunto.
Yo abrí la puerta del baño y le señale la ducha, él la sentó dentro y yo abrí la llave, cuando el agua empezó a caer, ella pego un gritico.
Yo guie al chico a través de la habitación.
- Te puedes ir, muchas gracias, tanto ella como yo te agradecemos que la hallas traído. - dije. - Se comunicara contigo, no te preocupes. - le dije mientras salía de la habitación.
Me aproxime a entrar al baño y Corina cantaba una de esas canciones desagradables que no podían gustarle a nadie más que a ella.
Cerré la llave del agua y le tendí una toalla.
- Vamos, sécate, cámbiate, y luego a dormir, ¿está bien? - le exigí.
- Si, mamá. - respondió sarcásticamente.
Yo me acosté en mi cama y apague la luz.
*Caramelandolo: Tratando de conquistarlo.
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